A pesar
de innumerables esfuerzos, algunos familiares de soldados
caídos no pudieron ser contactados. Otros, aún sumidos
en el dolor, declinaron nuestra invitación. Honramos
sus nombres con estas cortas reseñas.
En el 2003 Aleina Ramírez González se marchó voluntariamente
a Irak, con una unidad de policía militar diferente
a la suya. Para entonces llevaba 13 años en la Guardia
Nacional de Puerto Rico, cuerpo militar al que hizo
ingreso tan pronto se graduó de cuarto año.
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| Aleina regresó de su primera
misión en Irak a mediados del 2004, con la idea
de volver a la guerra. Arriba, soldados y familiares
dan el último adiós a Aleina. (Víctor Figueroa) |
Con la Guardia Nacional estuvo activa en Arabia Saudí
y al regresar a Puerto Rico comenzó a estudiar enfermería,
pero nunca terminó. En cambio atendía una pequeña tienda
de vídeos de su padre.
Regresó de su misión en Irak
a mediados del 2004 con la idea de volver a la guerra.
Se trasladó de la Guardia Nacional al Ejército y para
diciembre, antes de Navidad, estaba de regreso en Irak.
Desde pequeña tenía pasión por
la milicia. Su padre, Wilfredo Ramírez es retirado tanto
de la Guardia Nacional como de la Policía. Su hija siguió
sus pasos y fue policía militar en la Guardia Nacional.
No estaba casada y tampoco tenía
hijos, pero organizaba actividades de los jóvenes en
la iglesia pentecostal a la que asistía.
El 15 de abril del corriente,
Aleina murió en Irak de heridas causadas por el impacto
de un mortero. Tenía 33 años de edad.
Es la tercera mujer soldado puertorriqueña
que muere en Irak.
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