En su última comunicación con familiares en la Isla el mayor de la Infantería de Marina, Ricardo Antonio Crocker García, dijo que ansiaba venir a descansar por unos días a Puerto Rico cuando terminara su "tour" en Irak.
El viaje se adelantó pero no como Crocker García y sus seres queridos hubiesen preferido. El militar de origen boricua llegó a Puerto Rico en un ataúd, con guardia de honor de sus compañeros de armas y fue enterrado en el Cementerio Nacional de Hato Tejas.
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| El mayor Ricardo Crocker García muerto en combate comparte con su tía política Noelia Castro y su tía abuela Juanita Duprey. (Archivo) |
Crocker García, de 39 años, de madre puertorriqueña y padre estadounidense, es el militar de más alto rango entre los soldados puertorriqueños y de ascendencia boricua caídos en Irak. Fue asignado recientemente al Quinto Tercer Grupo de Asuntos Civiles de la Reserva en Irak, y su unidad estaba adscrita a la Segunda Fuerza Expedicionaria de la Infantería de Marina.
"El llevaba una cuenta, con el cálculo del número exacto de días, horas y minutos que le faltaban por salir de Irak", contó su prima Agdi Rivera, la más cercana a Ricardo, de sus familiares en Puerto Rico.
Rivera explicó que en octubre de 2004 Crocker García concluyó su primer período de movilización a Irak y ya en enero fue activado nuevamente y enviado al campo de batalla. "Cuando volvieron a activarlo, él me envió una postal y me pidió fotos de la familia, me dijo que la situación estaba difícil por la soledad que sentía y la presión de la guerra", relató Rivera, quien se comunicaba frecuentemente con su primo por correo electrónico.
"Realmente era de estas personas que todo el mundo tenía que querer. Te daba todo su corazón, su cariño. Se dedicaba mucho a ayudar a la comunidad y a las personas necesitadas", dijo la prima.
De hecho, Crocker García era miembro de la Policía de Santa Mónica, California, donde residía con su madre Jeanette García. A pesar de su experiencia y entrenamiento en el uso de armas y combate (ingresó a la fuerza tras terminar su servicio activo con los Marines con rango de capitán), en los últimos años se había destacado en la Police Activities League equivalente a la Liga Atlética Policiaca, trabajando como líder y consejero de jóvenes de escasos recursos.
Sus tíos José Rivera y Noelia Castro también recordaron con cariño a su sobrino y recalcaron que aunque Ricardo apenas hablaba español y nació y vivió en Estados Unidos, excepto durante una parte de su niñez en que vivió en la parada 26 de Santurce, se identificaba como puertorriqueño y estaba pendiente de sus familiares acá, a quienes visitaba cada vez que podía.
"A veces nos entendíamos más por gestos y señas, aunque él sabía decir 'bendición', 'tití', 'abuela'", relata su tía política.
Su tío lo describió como "un hombre tranquilo y bien amable".
Rivera dijo que la madre de Crocker García quiso venir a enterrarlo en la Isla, donde descansan también los restos de una de las hermanas del oficial. Indicó que el propio militar, a quien le sobreviven además dos hermanas y un hermano, pidió ser enterrado acá ya que había dejado unas instrucciones por si moría en la guerra.
Al momento de su muerte, Crocker García participaba en una operación de combate en Hadithah, cuando el helicóptero OH-58 Kiowa en el que viajaba fue alcanzado por un proyectil y derribado.
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