Joven ejemplar, de su casa, amante de la playa y del deporte. Su muerte significa la motivación para que otros jóvenes sigan luchando en defensa de la democracia.
Las esperanzas del soldado puertorriqueño Antonio Méndez Sánchez de regresar a su pueblo natal tras cumplir su tiempo en el Ejército de Estados Unidos se vieron quebrantadas el pasado viernes cuando falleció en un accidente de tránsito en un convoy militar, en la localidad de Kirkut, en Irak.
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| Antonio cuando tenía unos diez años, a la derecha, con su hermano menor Jorge. (Archivo) |
Los familiares de Méndez Sánchez lloraron la pérdida del soldado de 22 años, criado en el estado de California, y quien, según su tío Francisco Méndez, desde niño mostraba una inquietud por las fuerzas armadas.
"Esto es muy fuerte. Yo me enteré el sábado, un día después del incidente. Ese niño siempre sintió mucha pasión por los asuntos militares y estaba bien entregado a esos asuntos. Él estaba trabajando como artillero. A él le gustó mucho siempre lo militar", dijo el tío del joven, quien también se desempeñó como artillero de la Guardia Nacional de Puerto Rico en la guerra en Irak.
Sostuvo que Méndez Sánchez vivió entre el 2001 y el 2004 en la casa de sus abuelos paternos ubicada en el barrio Atalaya en Rincón. Durante su estadía completó con honores un grado de mecánica pesada.
Relató que en el 2004, luego de regresar a la casa de su madre en California, ingresó al Ejército. Una vez completado en entrenamiento básico como militar fue llevado a combatir a Irak.
"Yo, a pesar de la distancia lo conocí muy bien. El se comunicaba mucho conmigo y realmente era una persona muy educada y se entregaba a todo lo que hacía. Era un muchacho muy brillante. Siempre, ya sea por el teléfono o a través de cartas, se comunicaba conmigo y me dejaba saber que le gustaba saber mucho lo que estaba haciendo", dijo el tío visiblemente afectado.
El tío de Méndez Sánchez señaló que en las ocasiones recientes que habló con su sobrino nunca notó señal de preocupación por su participación en el conflicto bélico aunque, admitió, que en ocasiones lo escuchó hablar sobre las misiones peligrosas en las que participaba.
"Si estuvo preocupado por la situación en Irak nunca me lo dejó saber porque siempre se mostraba bien, tal vez porque le gustaba lo que estaba haciendo. Yo que estuve en Irak sé lo que pasa allá. A mí me gustaba lo que hacía aunque hay cosas, claro, que a uno no le gustan. Hay que hacer siempre lo mejor con lo que uno tiene", dijo.
Señaló, incluso, que el joven soldado una vez culminara su servicio en la guerra pretendía mudarse a Rincón con su madre y hermano. Estas gestiones, de acuerdo al tío, ya se habían comenzado ante la posibilidad de que el fuese retirado del teatro de guerra prontamente.
"Las intenciones de mi hermana, él y mi otro sobrino eran mudarse para acá. Ya estaban haciendo las gestiones para la mudanza. Ellos llevaban tiempo con esa agenda. Ella quería quedarse permanentemente acá. El se crió por allá pero venía mucho a Puerto Rico", apuntó.
Méndez Sánchez no llegó a casarse. Sus familiares más cercanos son su madre y su hermano, puesto que su padre murió cuando el soldado aún era un niño. Sus restos descansan en Rincón.
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