La familia López Rodríguez de Quebradillas no tuvo Nochebuena, ni Navidad.
En su lugar, vivió el enorme dolor de haber perdido al gran esposo, padre y amigo que dicen que fue el soldado William López Feliciano, en una guerra en la que él ni siquiera quería participar.
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| Los restos de López Feliciano descansan en el cementerio municipal de Quebradillas. (Jorge A. Ramírez Portela) |
Buscando una mejor calidad de vida, López Feliciano, de 33 años, y su esposa Digna Rodríguez acababan de adquirir una nueva residencia en el estado de Tennessee a la que esperaban mudarse el 9 enero junto a sus tres hijos.
López Feliciano, miembro de la Compañía B del Batallón 502 de Infantería con sede en Fort Campbell, Kentucky, murió el jueves en Bagdad al estallar un artefacto explosivo improvisado mientras se encontraba en labores de patrullaje, informó ayer el Fuerte Buchanan. Con su muerte son tres los quebradillanos, que han fallecido en combate en los conflictos de Irak y Afganistán.
Las autoridades militares se presentaron en la casa la familia en Quebradillas para dar la trágica noticia, y su viuda permanecía desconsolada junto a sus pequeños de 10 años, 5 años y 19 meses de edad, relató con voz entrecortada su hermana, Bruni Rodríguez. La mujer, quien sirvió de portavoz de la familia, describió al soldado como un hombre bueno, humilde y tímido, pero a la vez alegre.
"Esto ha sido un choque bien grande, algo inesperado, algo fuerte. Nosotros pensábamos volver a verlo", afirmó al explicar que López Feliciano había sido enviado a Irak hacía apenas un mes y medio.
La mujer contó que, tras casi 10 años de carrera militar, su cuñado había dejado el Ejército este mismo año porque quería pasar más tiempo con su familia e hijos, ya que en los pasados años había estado lejos gran parte del tiempo. De hecho, el año pasado cuando nació su último hijo, sólo obtuvo una licencia de tres días para acompañar a su esposa en el parto.
Sin embargo, no pudo encontrar trabajo y ante la necesidad económica de su familia de cinco integrantes tuvo que volver al Ejército, relató. La última vez que lo vieron fue en otra corta licencia, también de tres días, que le fue concedida entre abril y mayo para que viera a su familia antes de que comenzara el proceso de salida a Irak.
Posterior a su partida, López Feliciano tenía por costumbre llamar por teléfono todos los días, pero esta semana hacía dos días que no se comunicaba.
"¿Sabes lo que es una despedida de año así? Aquí no vamos a tener despedida de año ¿Sabes lo que va a ser todos estos días de agonía, y una Nochebuena tan mala?", culminó entre sollozos Rodríguez.
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