“Bebé, cálmate, cógelo suave, no te desesperes”.
Poco después de emitir esa frase, la débil señal de teléfono celular que permitía la comunicación entre Myrna Iris Matos y su “bebé”, Radamés Camilo Matos se cortó. Matos no supo más de su hijo de 25 años hasta un día después, el domingo, cuando funcionarios militares le notificaron del deceso de su hijo, aparentemente por suicidio.
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| A Radamés siempre le encantó la milicia, según su madre Myrna Iris Matos. (Lino M. Prieto) |
Con los ojos hinchados de dar rienda suelta a tanta emoción, Matos reconoció que la conversación que sostuvo con su hijo mayor el sábado no fue la más sosegada. Algo le preocupaba a su hijo.
“Me dijo que se estaba volviendo loco, que estaba desesperado. No especificó, pero tenía que tener algún problema. Algún problema interno tenía. “El siempre era alegre”, dijo Matos, en la sala de su hogar en la urbanización Los Arboles, en Carolina.
Camilo Matos, en el Medioriente por segunda ocasión luego de cumplir con una primera estadía en la zona de un año cuando inicialmente Estados Unidos invadió a Irak, regresó 1 de enero al país ocupado procedente de Kuwait.
Su madre, una maestra de escuela elemental, explicó ayer que a su hijo siempre “le encantó” la milicia, incluso al punto de firmar por cinco años en noviembre.
“Le decía: 'Bebé. ¿por qué tu vas a firmar otra vez? Tu sabes como están las cosas allá'. El contesto: 'Es que esto me gusta'”, recordó Santos.
“Desde pequeño le llamaron la atención las películas de guerra. Yo no quería pero lo dejé. Uno tiene que dar a los hijos en lo que les guste”, dijo.
Camilo Matos terminó su escuela superior en la secundaria Angel P. Millán, de Carolina. Antes de eso cursó estudios en la Escuela Libre de Música, donde tocaba el bajo. También jugó baloncesto a nivel organizado durante su infancia y era un fanático del ejercicio.
Su madre indicó que la comunicación desde lejos con él había sido muy buena desde que su hijo firmó inicialmente con el ejército a los 19 años y tras un año de estudios en la Universidad del Este. De hecho, el infantero miembro del Regimiento 66 de Caballería Blindada, con base en el Fuerte Hood de Texas visitó la Isla acompañado de quien luego sería su esposa, la también puertorriqueña Laura Lujano.
La pareja se conoció en Texas.
Matos no quiso especular en las razones que pudo haber tenido su hijo para quitarse la vida, pero descartó que su hijo haya quedado traumatizado por alguna misión en particular o que haya tenido algún problema con un superior.
Sin embargo, reconoció que de adolescente su hijo sufrió una fuerte depresión al romper con una novia. No dudó que la separación entre los recién casados influyó en su decisión.
Lujano, militar no combatiente, fue enviada a una base en Alemania en septiembre, pero consiguió un pase de dos semanas para regresar a Texas y casarse por el rito civil con Camilo Matos. Rápidamente ella regresó a Alemania y su esposo fue activado en diciembre.
“A lo mejor la misma separación. El por allá y ella por aca... quizás todo eso...”.
Pagán será velado en la funeraria González Lago y sepultado en el Cementerio La Resurrección, en Carolina.
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