Los padres del militar de origen boricua Joseph Alomar han pedido al Pentágono detalles sobre la muerte de su hijo, que fue encontrado con un disparo en la cabeza en un centro de detención militar en el sur de Irak.
Según el Pentágono, la muerte de Alomar, ocurrida el 17 de enero de 2007 pero divulgada, no se produjo en medio de combates como parte de la guerra en Irak.
“Todo lo que puedo decir es que el asunto está bajo investigación”, dijo ayer el sargento Jonathan Wiley, en respuesta a una solicitud de información de El Nuevo Día.
Alomar, de 22 años y nacido y criado en Nueva York, fue encontrado con un disparo en la cabeza en un centro de detención de sospechosos de terrorismo que mantiene Estados Unidos en el campamento Bucca, en Um Qasar, en la frontera con Kuwait.
Su muerte ocurrió en momentos en que la violencia en Irak seguía incontrolable.
“Quiero saber exactamente qué paso. Y no me han dado, hasta el momento, ninguna respuesta”, expresó Bárbara Alomar, madre del militar, quien era miembro de la Marina de Guerra.
La guerra en Irak, que comenzó el 19 de marzo de 2003, puede haber cobrado la vida de sobre 600,000 iraquíes y 3,000 militares estadounidenses.
Tommy Crisp, portavoz de la Marina de Guerra en el Pentágono, indicó que Alomar se unió a esa rama militar tres meses después de iniciar la guerra, en junio de 2003. En Irak, el joven cumplía funciones de policía militar y estaba adscrito al barco de guerra USS Ashland.
“Nunca dijo que tuviera problemas en Irak”, manifestó su hermana Sabrina Figueroa, de 15 años, al periódico neoyorquino Newsday.
Alomar nació en Long Island y se crió en el barrio boricua e hispano de Manhattan, dijo su padre, Joseph Figueroa. Estaba casado y tenía una hija de 4 años. La esposa y la niña viven en Virginia Beach, en el estado de Virginia.
Sus padres se divorciaron cuando era pequeño y el fenecido soldado utilizaba el apellido de su progenitora.
El militar tiene dos hermanas y cinco hermanos por parte de madre, así como dos hermanas y dos hermanos por parte de padre.
“Era un buen muchacho, muy dulce. Siempre ayudaba a sus hermanos. Le estamos pidiendo al Navy que nos den respuestas sobre cómo murió mi hijo. Nosotros lo queremos de regreso para sepultarlo apropiadamente”, indicó Figueroa, en declaraciones publicadas por El Diario/La Prensa de Nueva York.
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